Guías y Manuales

En este apartado se encuentran los documentos que nos sirven para formarnos como misioneros, y para profundizar en nuestra fe.

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En los manuales, y en los subsidios que se encuentran en cada sección, hay elementos esenciales para nuestra formación. De ahí la importancia que cada misionero conozca y profundice en estos temas, que son de gran utilidad para poder acompañar a las personas con las que nos encontramos en las misiones de evangelización.

Asimilar

No creemos en las fórmulas, sino en las realidades que estas expresan y que la fe nos permite “tocar”. Éstas, las formulas, nos permiten expresar y transmitir la fe, celebrarla en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más. Catecismo de la Iglesia Católica, nº 170

Profundizar

“El pueblo santo de Dios participa también del carácter profético de Cristo”. ¨[...] y profundiza en su comprensión y se hace testigo de Cristo en medio de este mundo. Catecismo de la Iglesia Católica, nº 785

Interiorizar

La liturgia es también participación en la oración de Cristo, dirigida al Padre en el Espíritu Santo. Es la misma “maravilla de Dios” que es vivida e interiorizada por toda oración, “en todo tiempo, en el Espíritu” (Ef 6,18). Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1073

Documentos Oficiales

Guía para Juventud y Familia Misionera
Guía para Juventud y Familia Misionera

Manuales de formación

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1113

Toda la vida litúrgica de la Iglesia gira en torno al Sacrificio Eucarístico y los sacramentos. Hay en la Iglesia siete sacramentos: Bautismo, Confirmación o Crismación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2072

Los diez mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Nadie podría dispensar de ellos. Los diez mandamientos están grabados por Dios en el corazón del ser humano.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 899

La iniciativa de los cristianos laicos es particularmente necesaria cuando se trata de descubrir o de idear los medios para que las exigencias de la doctrina y de la vida cristianas impregnen las realidades sociales, políticas y económicas.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1112

La misión del Espíritu Santo en la Liturgia de la Iglesia es la de preparar la Asamblea para el encuentro con Cristo; recordar y manifestar a Cristo a la fe de la asamblea de creyentes; hacer presente y actualizar la obra salvífica de Cristo por su poder
transformador y hacer fructificar el don de la comunión en la Iglesia.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 39

Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con todos los hombres. Esta convicción está en la base de su diálogo con las otras religiones, con la filosofía y las ciencias, y también con los no creyentes y los ateos.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 67

La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones" que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas Religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes "revelaciones".

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1285

Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana" [...] De esta forma se comprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2258

La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente.

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2044.

La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. “El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios”